La separación y el divorcio contencioso
¿Separación o divorcio? No es lo mismo
Una de las preguntas que más escucho en el despacho es: «¿Me separo o me divorcio?» Y la respuesta no es tan sencilla como parece, porque jurídicamente son dos figuras distintas con consecuencias muy diferentes. La separación judicial no disuelve el vínculo matrimonial — simplemente suspende la convivencia y regula sus efectos. Esto significa que técnicamente seguís casados, con todo lo que ello implica a nivel sucesorio, económico y personal.
El divorcio, en cambio, disuelve definitivamente el matrimonio. Es irreversible. Una vez dictada la sentencia de divorcio, el vínculo matrimonial desaparece y cada uno recupera su plena capacidad para contraer nuevo matrimonio. En la práctica, la mayoría de las personas optan directamente por el divorcio. La separación judicial hoy en día tiene sentido en casos muy concretos — por ejemplo, cuando hay objeciones religiosas al divorcio o cuando las partes no tienen claro si quieren dar ese paso definitivo.
¿Mutuo acuerdo o contencioso?
Aquí es donde realmente hay que entender bien las opciones, porque la elección entre un procedimiento de mutuo acuerdo y uno contencioso lo cambia todo: los plazos, el coste, el desgaste emocional y el resultado.
El divorcio de mutuo acuerdo es el camino más inteligente cuando es posible. Las partes negocian y acuerdan todas las medidas — custodia, pensiones, uso de la vivienda, liquidación de bienes — y las recogen en un convenio regulador que el juez homologa. Es más rápido, más económico y, sobre todo, mucho menos desgastante para todos, especialmente para los hijos.
El divorcio contencioso es el que toca cuando no hay acuerdo. Una parte presenta una demanda, la otra contesta, se proponen pruebas, se celebra el juicio y el juez decide. Los plazos se alargan, los costes aumentan y el conflicto se intensifica. No es el camino que yo recomiendo si hay alternativa, pero cuando no la hay, hay que ir con toda la estrategia y todas las garantías.
¿Presentar la demanda cierra la puerta al acuerdo?
Algo que me parece fundamental transmitir — y que muchos clientes no saben — es que iniciar un procedimiento contencioso no significa renunciar al acuerdo. Todo lo contrario. Un buen abogado de familia debe seguir buscando vías de entendimiento incluso después de presentada la demanda. He visto muchos procedimientos contenciosos que acabaron en acuerdo en el último momento, y eso siempre es mejor para todos: para los adultos y, especialmente, para los hijos.
De hecho, una de las cosas que más me ha enseñado la experiencia es que nadie conoce mejor las necesidades de una familia que los propios miembros de esa familia. Incluidos los hijos, que aunque no participen directamente en el proceso, son los más afectados por sus consecuencias.
¿Qué hacer antes de dar el primer paso?
Antes de decidir nada, te recomiendo una primera consulta donde podamos analizar tu situación concreta. Cada caso es diferente y lo que funciona para una familia puede no ser lo adecuado para otra. Lo que sí puedo decirte es que en Villa Boix Legal siempre buscamos primero el acuerdo. No porque sea más cómodo — sino porque es lo que mejor protege a todas las personas implicadas, especialmente a los menores.
Elena Villa Boix — Abogada matrimonialista y mediadora familiar desde 2002

